El mundo Laboral y las Emociones

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La inteligencia emocional, un término comúnmente escuchado y a su vez desconocido pero altamente relacionado con la productividad día con día.

Anteriormente, en las empresas se preocupaban por contratar personas con un coeficiente intelectual elevado sin embargo, en la actualidad los directivos y responsables de recursos humanos se han percatado que las personas con un CI elevado no suelen contar con un componente importante para que se dé la convivencia dentro del ambiente laboral, a lo cual se le atribuye a la Inteligencia Emocional.

¿Por qué es tan difícil relacionarnos con otros? ¿Por qué, en ocasiones cuando todo marcha bien y cuento con los recursos adecuados, las cosas no caminan? Bueno, aquí es donde entra el área de la psicología que analiza los procesos humanos del pensamiento y las conductas.

Entendiéndose como Inteligencia Emocional a la capacidad para supervisar los sentimientos, emociones de uno mismo y de los demás, nos daremos cuenta que mientras más conozcamos de sentimientos y emociones que surgen en nosotros, podremos tener un mejor control sobre ellas para canalizarlas adecuadamente y no reprimirlas. Al reprimir o negar, surge la frase tan común de ‘Lo que no se dice, se actúa’ y en realidad todo lo que se guarda en silencio el cuerpo lo habla; en ocasiones con rabietas, otras con explosiones, gestos, acciones mal intencionadas, postura, actitudes, “berrinches de adultos”.

Por eso, es tan importante detectar qué me hace sentir el otro, o la situación, para entonces poder hacer algo con lo que siento, ya sea hablarlo con asertividad, decirlo con la persona indicada, de la manera indicada, en el momento indicado. Aquí radica la clave como antídoto al fracaso o éxito en las relaciones.

Cuando comenzamos a trabajar con nuestra Inteligencia emocional comienza a mejorar la relación con los demás, y por ende nuestra productividad. ¿Suena interesante no? Comencemos por sencillos ejercicios, como tomar conciencia de mi estado de ánimo y las emociones o sentimientos que experimento durante mi día.

Lo más importante es un pensamiento y actitud proactiva, dónde en vez de ser parte del problema, al no contribuir con la solución, pueda aportar o buscar estrategias para mejorarlo.

Psi. María Fernanda Rodríguez Castro,
Psicoterapeuta

El mundo laboral y sus emociones

Two competitive businessmen in suits and boxing gloves attacking one another

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