LA IMAGEN DE NUESTRA EMPRESA.. Negocios familiares Vs. Estabilidad emocional

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Hablar de este tema, confieso, me emociona demasiado porque, por vez primera te hablaré desde el punto de vista familiar y no precisamente desde mi especialidad. La experiencia a través de 15 años perteneciendo a una familia empresaria, me hace hablarte desde el corazón y la razón misma.

Tener un negocio familiar es un tema que, si bien emociona a todos, también puede representar cierta inestabilidad si no se saben establecer cimientos firmes desde un inicio. Suena muy bonito el definir un tema, un giro, el concepto, el logotipo, el lugar, la publicidad y todo cuanto deba hacerse para “proyectar” nuestro negocio; pero, ¿qué pasa cuando esa nueva empresa proviene desde el hogar?

Tener socios para emprender algo nuevo, de por sí, ya es complicado y difícil; para evitar inconvenientes, solemos acudir al marco legal para dejar por escrito todas las condiciones a las cuales deseamos someternos. Lo mismo debiera suceder si se trata de la familia, pues no sólo está en juego el éxito de la empresa, sino también la estabilidad familiar que, en el peor de los casos, el fracaso representa pérdidas financieras incuantificables y relaciones rotas indefinidas.

Hace unos cuantos meses, tuve la oportunidad de participar en un proyecto como asesora de Imagen Ambiental para un nuevo negocio familiar, por cierto. Puedo decir que todo iba bien, hasta que dejé de tener un asesorado, para echarme encima a cuatro más; se trataba el papá, la esposa, el hermano, el primo y hasta el compadre. Todavía no arrancaba el proyecto y digamos, ya estábamos tocando fondo.

Sin ahondar mucho en el contexto, puedo contarte que de ahí me surgieron varios cuestionamientos respecto a si es sano o no tomarse de la mano de los familiares para hacer crecer la idea de negocio. Entonces escribí mentalmente los siguientes puntos que, a continuación, te comparto con gusto.

  1. Se debe estar en sintonía. Seguramente una sola persona fue la que tuvo la brillante idea de abrir una empresa y que, después, comparte con alguien más. Cuando esto sucede, todos deben estar en sintonía y, de acuerdo con la idea, para evitar que uno de los involucrados se ponga creativo de más y le de otro giro a la idea principal.
  1. En todo momento debe existir comunicación. Una buena comunicación, también abre canales y promueve el emprendedorismo. Imponerse ante una idea o situación, generará conflictos importantes, incluso, antes de dar inicio al proyecto. Dicen por ahí que un buen líder, primero escucha y después actúa… en definitiva, quien lidera el proyecto, tendría que tener la habilidad suficiente para tomar ideas, consejos y aclaraciones antes de imponerse.
  1. No aceptar a la persona, solo por ser familiar. ¡Grave error!.. Antes de dar inicio el proyecto, ya nos comprometemos a meter a trabajar al hermano del primo del pariente más lejano… ¡OJO!, no todos estamos hechos para los negocios o para todas las actividades; es importante definir quién es la persona correcta a ocupar el puesto que requerimos.

Un estudio realizado recientemente por la KPMG México, dice que el 56% de las empresas contratan hasta 4 familiares y el 26% reclutan entre 4 y 10 consanguíneos… Interesante ¿no?

  1. Establecer un Plan Estratégico. Se requiere que toda empresa genere una correcta planeación que vaya desde la misión, visión, valores, estrategias, hasta un plan de sucesión. De esta manera, se evitará que quede a expensas de la permanencia del fundador y de su toma de decisiones. Debemos pues, buscar el fortalecimiento para mitigar el riesgo de su desaparición a través del tiempo.

Tener un negocio no es fácil y mucho ayudará cuando la “gran idea” no se queda solo en el pensamiento, sino se escribe en un papel de forma estratégica que le dé legalidad y formalidad a la misma.

  1. No asumas riesgos innecesarios. Ante la inexistencia de un plan estratégico y/o un plan financiero y, teniendo las primeras “ganancias”, es común que caigamos en las compras excesivas, lo peor es que, seguramente éstas, no tienen un solo fundamento. Trabajamos para vivir bien y comprarnos nuestros caprichos, sí, no lo discuto, es parte de las aspiraciones de todo ser humano; sin embargo, no debemos perder de vista que, cuando una empresa empieza a desperdiciar sus recursos o a asumir riesgos innecesarios, puede generar su propio fracaso.

 Forbes dice que, las empresas con una correcta estrategia financiera y gobierno corporativo, reportan 33% más ingresos que el promedio y entre 5 y 8% más utilidades.

  1. Establecer límites conversacionales. Por salud mental, esto es ¡BÁ-SI-CO! Llevar a casa todos los problemas o situaciones laborales, contamina de alguna manera un recinto que está hecho para el descanso y la sana convivencia. Sugiero que se establezcan límites que coadyuven a una interacción positiva dentro de casa pues, esto, ayudará también a que los asuntos laborales sean más claros y transparentes.

 La Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró el mes pasado a México como el 1° lugar en estrés laboral, secundándole China y Estados Unidos; no deseo con ello que te alarmes, pero sí tomarlo en cuenta para buscar, en la medida de lo posible, momentos de tranquilidad y esparcimiento familiar, sin que ello represente una discusión en asuntos laborales. Lo que pasa en la oficina, se queda en la oficina.

Con todo lo dicho anteriormente, ¡No dejes de divertirte!. Emprender un negocio genera grandes satisfacciones y, sobretodo, nos enseña de qué madera estamos hechos. No todos tenemos la capacidad para enfrentarnos a un mundo nuevo, desconocido y lleno de adversidades, pero quienes deseamos adentrarnos en la aventura laboral, nos atrevemos también a superar nuestros propios miedos y fortalecer nuestras habilidades personales, profesionales y sociales.

¡Suerte!

 

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