¿QUÉ ES EL JUICIO DE AMPARO; DE QUÉ ME PUEDE SERVIR CÓMO CIUDADANO COMÚN O COMO EMPRESARIO?

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“El Amparo es tan hermoso que hasta tiene nombre de mujer.”

– Frase  atribuida al Dr. Ignacio Burgoa Orihuela

 

En nuestro día a día, al leer los periódicos, al escuchar los noticieros, incluso en nuestras charlas con amigos, es común escuchar frases como: “le concedieron el amparo a tal persona” o “¿supiste que tal sujeto se amparó?” La mayoría de las veces, esas referencias al Juicio de Amparo son confusas e  imprecisas y, ni la persona que habla de él ni los propios medios de comunicación,  generalmente, saben con certeza de qué hablan, en especial los medios de comunicación conducidos por comentaristas ignorantes del tema, que son los más, ha generado a lo largo de los años, que la sociedad en general, se haya formado ideas erróneas que han provocado una especie de recelo alrededor del Amparo e impiden, en algunos casos, entender la maravillosa utilidad de este instrumento jurídico que ha sido admirado y reconocido en muchas partes del mundo.

De manera muy breve, dado el espacio de la revista, se  intentará responder a las preguntas que conforman el título de este artículo, y trataré de explicar, en qué forma pudiera resultar útil el Juicio de Amparo, con cierto énfasis en el aspecto empresarial, pues es común que, quienes invierten tiempo, esfuerzo y dinero en desarrollar empresas, se topen en el camino con adversidades legales. Dejarlo muy claro, será bastante difícil, ya lo dijimos, el tema es amplio y el espacio es poco.

Una de las referencias desafortunadas que más comúnmente escuchamos y leemos en los medios de comunicación, y que sólo quienes entienden un poco o mucho de Derecho pueden percibir, sucede cuando se afirma que un personaje se “amparó” contra algo. La confusión se genera porque se hace creer que el sujeto logró algo que a veces pudiera ser algo ilegal; cuando los medios de comunicación hablan de eso, en la mayoría de los casos, la persona apenas promovió la demanda de Amparo. Es decir, se confunde el hecho de que alguien interponga una demanda de amparo, con el que se le conceda éste.

También es frecuente que se informe que un juzgado o tribunal concedió el amparo a una persona cuando esto no ha ocurrido verdaderamente, porque se confunde la orden que da el Juez de que se detenga momentáneamente la ejecución del acto contra el que se pidió el amparo (suspensión), con la concesión misma de este, aunque en realidad, únicamente se trata de una suspensión transitoria, que durará sólo hasta que se resuelva el amparo.

Así, en incontables notas periodísticas se ha desinformado que a tal personaje se le concedió el amparo o que una empresa continúa operaciones porque obtuvo un amparo, cuando en realidad lo que existe es una medida de suspensión y un juicio inacabado que pudiera terminar con una sentencia desfavorable, lo cual llevaría a cancelar la suspensión y a que quien solicitó el amparo no lo obtenga.

Para muestra, un botón. Muchas veces hemos escuchado que alguna autoridad clausuró, por ejemplo, un centro de apuestas, un casino. A los dos o tres días, pasamos por el lugar y observamos que éste reinició operaciones y está abierto al público. Es entonces cuando vemos en las noticias que la empresa se “amparó” o que le concedieron el amparo. Sin embargo, lo más probable es que estemos ante una suspensión solamente, pues es prácticamente imposible que un tribunal haya recibido la demanda, desahogado todas las etapas del juicio, dictado una sentencia y la haya ejecutado para lograr la reapertura del establecimiento, en tan poco tiempo.

En principio, debe entenderse que el Juicio de Amparo es precisamente eso, un juicio, como cualquier otro, que tiene sus etapas y su forma de tramitación singular, y culmina, habitualmente, con una sentencia. Pero, vendría la pregunta, ¿y si es un juicio, ahí a quien se demanda y quién es el que demanda y qué demanda?, y las respuestas son: ¿Quién demanda? La persona que es afectada por un acto de una autoridad que estima arbitrario; ¿Quién es el demandado? La autoridad, cualquiera que sea; ¿Qué se le demanda? Que deje de hacer algo o que haga algo que ha omitido hacer en violación de las garantías individuales. Entonces, si quisiéramos definir el amparo, esa definición podría ser: Es el arma que tenemos las personas físicas o morales para defenderse contra las autoridades gubernamentales, por actos arbitrarios o aparentemente arbitrarios que consideramos que son violatorios de nuestras garantías individuales.

Solo de pasada comentaré: alguien podría preguntarse: “Bueno, ¿y cuáles son las garantías individuales, dónde están, cómo me entero de ellas, para saber cuándo alguna autoridad me las esté violando?”, yo contestaría: “amigo, consígase una Constitución General de la República, las garantías individuales están contenidas en los 29 primeros artículos de ella; cualquier persona que los lea se podrá percatar de que sus derechos más elementales, como el derecho a circular libremente por el país; el derecho a dedicarse a lo que más se le acomode; el derecho a la educación; la igualdad entre el hombre y la mujer; el derecho al medio ambiente sano; la libertad de escritura; etc., ahí están.

Cuando una autoridad cualquiera emite una orden o lleve a cabo un acto que viole alguna de esas garantías, entonces es pertinente buscar un abogado para que promueva un amparo contra esa orden o ese acto de la autoridad que nos perjudica, al cual se le denomina en derecho acto de autoridad, a quien promueva el amparo, se le denomina quejoso y a la autoridad, autoridad responsable.

Ahora, vamos a suponer, que a una empresa determinada, Hacienda, por ejemplo, le finca un crédito fiscal y como consecuencia ordena practicar un embargo con secuestro de bienes a la empresa; si la empresa considera que el crédito es inexistente, entonces podrá pedir un amparo y aducir que se le violó la garantía de exacta aplicación de la ley y solicitar, además, la suspensión del acto reclamado; el juez, estudiaría la demanda de amparo y podría ordenar que se suspenda la ejecución del acto, hasta que se pueda verificar si efectivamente, el acto es o no violatorio de garantías. La suspensión consistirá en que no se lleve a cabo el embargo con secuestro de bienes, hasta que se decida lo anterior y una vez que la autoridad comparezca al juicio tratando de justificar su acto, el juez de amparo resolverá si hay o no violación de garantías. Si la solución es positiva, concederá el amparo y entonces, el crédito fincado quedará sin efecto, pero si la solución es negativa, entonces se negará el amparo y se dejará sin efectos la suspensión, es decir, que Hacienda quedará facultada para hacer efectivo el crédito mediante el secuestro y remate de los bienes que se embarguen. Este es sólo un ejemplo, que podría ser un supuesto inviable, pero que pretende ilustrar cómo funcionaría el amparo y cómo la suspensión.

Por supuesto, hay una gama inmensa de ejemplos en que procederá un amparo; así verbigracia existen un sinfín de utilidades específicas para el Amparo. En materia fiscal, se tiene la posibilidad de recurrir a este juicio para combatir los nuevos impuestos que se consideren trasgresores de los derechos fundamentales, las alzas arbitrarias de los tributos también son impugnables a través del Amparo e igualmente lo son las normativas que exigen ciertas acciones a las empresas. De lo anterior son ejemplos, los tristemente célebres y ya desaparecidos Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) e Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE); los aumentos a las tasas del Impuesto Sobre la Renta (ISR); y las regulaciones de contabilidad electrónica, que todavía están en litigio por algunas empresas.

Por otra parte, en materia administrativa, hay otras posibilidades de utilizar el Amparo en beneficio del empresariado. En este rubro, se pueden combatir las determinaciones relacionadas con el otorgamiento de permisos, licencias, concesiones y cualquier otro requisito operacional que se le imponga a una empresa: permisos de construcción, cambios al uso de suelo, cumplimiento de contratos administrativos, clausuras relacionadas con la cancelación de permisos sanitarios, entre otros.

Y así se pudieran recorrer todas y cada una de las materias en las que actúa el empresariado. En las materias civil, mercantil y laboral, de la misma manera se pueden combatir las sentencias y determinaciones (embargos, intervención de negocios, etcétera) de los tribunales que sean adversas a los intereses de la empresa. En materia penal, resultan temas muy interesantes que ameritarían todo el desarrollo de otro artículo, que por el interés que muchas personas pueden tener, sean empresarios o no, supuesto que todos estamos expuestos a tener un problema de esta índole, ello se tendrá que dejar para un próximo número de esta nuestra revista.

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